Respuesta corta: Erisictón era un rey de Tesalia que taló un bosque sagrado de Deméter para construirse un salón de banquetes. Ella lo castigó con un hambre que ninguna comida podía cerrar: cuanto más comía, más vacío quedaba. Devoró su fortuna y empezó a vender a su hija Mestra, que podía cambiar de forma porque Poseidón la había amado, y que se escapaba de cada comprador y volvía andando a casa para ser vendida otra vez. Cuando ya no quedaba nada que vender, se comió a sí mismo. Es el rincón más negro de la historia de Deméter, que también tiene el más tierno.
El bosque, y lo que salió de él
El bosque de Deméter en Tesalia era antiguo, y en su centro se alzaba un roble enorme alrededor del cual bailaban las ninfas. Erisictón, hijo de Tríopas, quería la madera para un salón donde ofrecer mejores cenas. Sus sirvientes dudaron, así que él mismo cogió el hacha.
En Ovidio, el roble sangra. La savia baja por la corteza como sangre de altar, y del interior de la madera sale una voz: una dríade que muere con su árbol. Le dice que el castigo ya viene de camino, y muere. En Calímaco es peor. Deméter se presenta en persona, con el rostro de su propia sacerdotisa, y le pide con buenas palabras que se detenga. Él levanta el hacha contra ella y le responde que necesita la madera para una fiesta.
La diosa del grano no eligió el hambre por casualidad. Mandó llamar a Limos, el Hambre misma, que vive en un pedregal en el confín del mundo. Y aquí está el detalle que sostiene el mito: Deméter no puede ir hasta ella. La abundancia y la inanición tienen prohibido ocupar el mismo lugar, así que las dos no pueden encontrarse nunca, y hay que enviar a una ninfa de las montañas con el recado.
El Hambre obedeció. Encontró al rey dormido, lo rodeó con los brazos, se respiró a sí misma dentro de su boca y su garganta, y se quedó. Él soñaba con banquetes y masticaba aire.
Desde esa noche comió tan rápido como la comida podía llegarle, y con cada bocado tenía más hambre. Calímaco cuenta esta parte como una comedia doméstica, lo que de algún modo la empeora. La familia deja de aceptar invitaciones y las excusas se amontonan: le ha dado un disco, está en el monte contando ovejas. Dentro de la casa se comen la mula del carro, luego al gato, y un reino entero desaparece por la garganta de un solo hombre.
Mestra, y lo que su padre hace con ella
Erisictón tenía una hija. Poseidón la había amado y le dejó el regalo de despedida de un dios, de esos que aparecen en todas las viejas historias de amor: el poder de cambiar de forma.
Su padre calculó cuánto valía eso. La vendió.
El comprador se la lleva. Ella se convierte en yegua, en pájaro, en vaca, en pez, se le escurre de las manos y vuelve andando a casa. Su padre la vende otra vez. No es una fuga ingeniosa: es una rutina. Mestra se convierte en un recurso renovable, una moneda que siempre regresa al bolsillo, y los griegos sabían exactamente qué estaban describiendo.
Hesíodo le da una vida fuera de la transacción: un matrimonio, pretendientes, un nombre propio. Pero el don que debía ser su libertad es justo lo que la atrapa, porque la vuelve vendible dos veces.
Al final no queda nada. Ni bosque, ni fortuna, ni hija. Ovidio termina con una lógica atroz: el rey empieza a comerse su propio cuerpo y mengua con cada bocado.
| Fuente | Qué aporta |
|---|---|
| Ovidio, Metamorfosis libro 8 | El roble que sangra, la dríade moribunda, el Hambre soplada en su boca y el final antropófago |
| Calímaco, Himno a Deméter | Deméter avisándolo cara a cara, la comedia negra de las excusas familiares, otro final |
| Hesíodo, Catálogo de mujeres (fragmento) | Mestra como persona, con boda y pretendientes: el rastro más antiguo del ciclo de ventas |
Preguntas rápidas
¿Por qué maldijo Deméter a Erisictón?
Taló su bosque sagrado para un comedor después de ser advertido, y amenazó a Deméter en su cara. El castigo es un chiste con un cuchillo dentro: la diosa que alimenta al mundo fabricó a un hombre imposible de alimentar.
¿Qué poder tenía Mestra y de dónde venía?
Cambiar de forma: yegua, pájaro, vaca, pez, lo que hiciera falta. Se lo concedió Poseidón después de amarla, con esa ligereza con la que los dioses dejan regalos al marcharse.
¿De verdad Erisictón se comió a sí mismo?
En Ovidio sí, y es la versión que todo el mundo recuerda. Calímaco lo cierra de otra forma: sin antropofagia, solo un hijo de rey sentado en el cruce de caminos mendigando sobras, que quizá sea más cruel.
Madeline Miller, autora de Circe, publica el 29 de septiembre de 2026 un relato que cuenta la versión de Mestra. Merece la pena llegar con el mito antiguo ya en la cabeza; nuestra estantería de fuentes está en los mejores libros de mitología.
En MythologyNow narramos mitos como este en formato audio drama. Cascos puestos, luces fuera.



