Respuesta corta: las Furias, que los griegos llamaban Erinias, son tres: Alecto, «la que no cesa», Megera, «la que guarda rencor», y Tisífone, «la que venga el asesinato». No castigan cualquier delito: persiguen los crímenes de sangre, los juramentos rotos y la traición a la propia familia. Y no se les puede rezar para que paren.
Las tres Furias: Alecto, Megera y Tisífone, y qué castiga cada una

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De dónde salen
Cuando Crono castró a Urano, la sangre del cielo cayó sobre la tierra. De esa sangre nacieron las Furias.
Ese origen importa: son más antiguas que los olímpicos. No las nombró Zeus ni le obedecen. Pertenecen a un orden anterior, más viejo que los tribunales y que los dioses que juzgan.
Qué persigue cada una
Los nombres no son decorativos, son un reparto de competencias.
Alecto es «la implacable», la que no se detiene. Es la que no abandona nunca una persecución empezada.
Megera es «la que envidia» o «la rencorosa». Se ocupa de los celos, del rencor guardado y de los delitos que nacen dentro de la casa.
Tisífone es «la vengadora del crimen». Su especialidad es el asesinato, y en particular el que se comete contra alguien de la propia sangre.
Lo que no castigan
Aquí está la parte que casi nadie cuenta. Las Furias no son la justicia general. No van detrás del ladrón ni del mentiroso.
Van detrás de quien mata a su madre, de quien rompe un juramento, de quien traiciona la hospitalidad. Delitos que rompen un vínculo que se creía imposible de romper.
Es una diferencia de trabajo con Némesis, que castiga el exceso y la soberbia. Némesis se ocupa de quien tiene demasiado. Las Furias, de quien rompió lo irrompible.
El caso que las cambió: Orestes
Orestes mata a su madre, Clitemnestra, porque ella había matado a su padre, Agamenón. Las Furias lo persiguen, porque el matricidio es exactamente su competencia.
Y aquí el mito hace algo nuevo: en vez de dejar que lo despedacen, Atenea convoca un tribunal. Doce ciudadanos escuchan a las dos partes y votan. El empate lo desempata ella, a favor de Orestes.
Las Furias montan en cólera, porque acaban de perder por primera vez ante algo que no existía: un juicio. Atenea negocia con ellas y les ofrece un sitio de honor en la ciudad. Aceptan, y pasan a llamarse Euménides, «las benévolas».
Ese cambio de nombre es una de las cosas más grandes de la mitología griega: es el momento en que la venganza se convierte en justicia.
Quién es quién
| Furia | Qué significa su nombre | De qué se ocupa |
|---|---|---|
| Alecto | La que no cesa | No abandona nunca una persecución |
| Megera | La rencorosa | Celos, rencor, delitos dentro de la casa |
| Tisífone | La vengadora del crimen | Asesinato, sobre todo entre parientes |
Preguntas rápidas
¿Cuántas Furias hay y cómo se llaman?
Tres: Alecto, Megera y Tisífone. Los griegos las llamaban Erinias y los romanos Furias. Nacieron de la sangre de Urano cuando Crono lo castró, así que son anteriores a los dioses del Olimpo.
¿Qué significa el nombre de Megera?
«La que guarda rencor» o «la envidiosa». De ahí viene la palabra castellana megera, usada para una mujer de mal carácter, que es un eco muy rebajado de lo que era en el mito: una potencia que perseguía el rencor dentro de las familias.
¿Por qué las Furias se llaman también Euménides?
Porque cambiaron de nombre al final del juicio de Orestes. Atenea las convenció de aceptar un lugar de honor en Atenas en vez de seguir persiguiéndolo, y desde entonces se las llama Euménides, «las benévolas». Es el mito contando cómo la venganza se convirtió en tribunal.
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